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Adiós a Sora: OpenAI apaga su motor de video generativo

Ni el trato multimillonario con Disney pudo salvar a la plataforma que prometía revolucionar el cine. Entre costos de cómputo astronómicos y una inminente salida a bolsa, Sam Altman ceo de OpenAI decide sacrificar el video para salvar su negocio de IA

 

La industria del cine respira, al menos por ahora. En un plot twist de película que nadie podría predecir OpenAI ha comunicado oficialmente la decisión de desactivar Sora, su plataforma de inteligencia artificial generativa de video. Este anuncio marca un fin prematuro de la herramienta que, en septiembre de 2025, amenazó con reescribir las reglas de Hollywood al anunciar Critterz, el primer largometraje animado producido íntegramente por IA.



No hay duda que este cierre se siente agridulce, la revolución de la generación de video de sora nos mostró por primera vez el futuro del cine y la animación y ahora nos quedamos con una sensación de vacío al no haber podido disfrutar del futuro que nos mostraron en estos pocos meses.


A pesar del éxito masivo de ChatGPT, la realidad financiera de la empresa dirigida por Sam Altman ha forzado un cambio de timón. El problema no es el talento, sino la energía: el poder de cómputo necesario para generar video en alta definición es tan costoso que vuelve a la plataforma difícil de operar a gran escala sin quemar miles de millones de dólares en el proceso.

 


La empresa reportó ingresos por más de 13,000 millones de dólares en 2025, pero proyecta gastar al menos 100,000 MDD en los próximos 4 años por lo que claramente es una empresa revolucionaria pero que aun busca su rentabilidad.


La noticia ha caído como un balde de agua fría en los cuarteles de The Walt Disney Company. Apenas en diciembre de 2025, ambas empresas cerraron un trato histórico para integrar a los personajes icónicos de Disney en el ecosistema de Sora.



En su momento, Bob Iger, CEO de Disney, se mostró optimista sobre esta "expansión responsable" de sus historias. Sin embargo, el cierre de Sora demuestra que los desafíos técnicos y operativos de las startups de IA son más grandes que cualquier alianza estratégica, por más "mágica" que esta parezca.


La muerte de Sora es el síntoma de una presión financiera mayor. OpenAI está preparándose para salir a bolsa este mismo año y necesita demostrar que puede ser una empresa con utilidades, no solo una fuente de asombro tecnológico.



Para lograrlo, la compañía ha comenzado a explorar terrenos antes impensables:


  • Publicidad en ChatGPT: Ya se muestran anuncios en conversaciones seleccionadas para generar flujo de caja.


  • Enfoque en ingresos: Concentración total en los productos que ya tienen una base de usuarios de paga sólida.


El cierre de Sora nos recuerda que en la era de la inteligencia artificial, la capacidad de asombrar no siempre equivale a la capacidad de sobrevivir. Mientras Sam Altman y su equipo intentan equilibrar los libros de contabilidad para seducir a Wall Street, el cine generado por algoritmos tendrá que esperar en los archivos del "pudo ser". La IA sigue mostrando un futuro asombroso, pero en 2026, el flujo de caja de las compañías sigue siendo el rey.

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