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Entre flores y mezcal: la apuesta del Estado de México para capitalizar el Mundial

El turismo no se construye solo con eventos. Se construye con experiencias.

En el camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Estado de México ha decidido jugar una estrategia distinta: no competir directamente por la sede, sino por la permanencia del visitante. Es decir, transformar el flujo temporal del Mundial en una experiencia extendida que genere consumo, derrama económica y posicionamiento de largo plazo.


En ese contexto surgen dos apuestas que, más allá de lo turístico, responden a una lógica clara de negocio: la Ruta de la Flor y la Ruta del Mezcal.


Ambas no solo buscan atraer visitantes, sino reconfigurar la narrativa del estado como destino.


Mezcal

El turismo como cadena de valor

La lógica detrás de estas rutas es simple, pero estratégica. El Mundial atraerá millones de visitantes al país, con la Ciudad de México como uno de los principales nodos. La saturación natural de la capital abre una ventana para destinos cercanos capaces de ofrecer algo más que hospedaje: experiencias.


Ahí es donde el Estado de México quiere posicionarse.

No como una extensión, sino como una alternativa.


La formalización de la Ruta de la Flor y la Ruta del Mezcal responde precisamente a esa visión: estructurar productos turísticos que integren producción local, identidad cultural y consumo.

Porque el turista del Mundial no solo viaja por fútbol. Viaja para conocer.

 

Ruta de la Flor: una industria que se vuelve experiencia

La Ruta de la Flor es, en muchos sentidos, una propuesta inédita. Se trata de un modelo turístico que pone en el centro a una de las industrias más relevantes del estado: la producción de plantas ornamentales.


ruta de la flor

Municipios como Villa Guerrero y Tenancingo —reconocidos por su alta producción florícola— se convierten en puntos de acceso a una experiencia que va más allá de lo visual.

Recorrer invernaderos, visitar viveros y entender los procesos de cultivo transforma una actividad tradicionalmente productiva en una experiencia turística. Es, en esencia, llevar la cadena agrícola al terreno del consumo.

Y ahí está el valor.


El visitante no solo observa, participa. Aprende sobre especies, procesos y cuidado, mientras se conecta con una industria que, hasta ahora, había operado lejos del radar turístico.


En términos de negocio, esto significa diversificación. Para los productores, representa una nueva fuente de ingresos. Para el estado, una oportunidad de posicionamiento.

 


Ruta del Mezcal: identidad, territorio y consumo

Si la Ruta de la Flor apuesta por la estética y la experiencia agrícola, la Ruta del Mezcal lo hace desde la identidad y el consumo.


ruta de las flores y el mezcal

Con cerca de 80 fábricas de destilación integradas, esta ruta busca posicionar al mezcal mexiquense dentro del mapa nacional, capitalizando la creciente demanda por destilados artesanales.


El epicentro es Malinalco, un destino que combina tradición mezcalera con atractivo turístico. A su alrededor, municipios como Zumpahuacán, Tenancingo, Tonatico, Amatepec y Temascaltepec articulan una red que combina producción, cultura y turismo.


La experiencia está diseñada para involucrar al visitante: recorridos por fábricas, procesos de destilación —muchas veces en métodos tradicionales como ollas de barro—, catas guiadas y contacto directo con productores.

Pero más allá de la experiencia, hay una estrategia clara: posicionar el producto.

En un mercado donde el mezcal ha ganado relevancia internacional, el Estado de México busca insertarse con identidad propia. El turismo funciona, en este caso, como plataforma de marketing.


Eventos, activaciones y el timing del Mundial

Ambas rutas no operan de forma aislada. Se complementan con una agenda de eventos que refuerzan la experiencia y generan flujo.


ruta del mezcal edomex

Ejemplo de ello es el Trail de la Ruta del Mezcal, realizado en abril de 2026 en Malinalco, o el evento programado para el 7 de junio en Zumpahuacán, que combinará naturaleza, deporte y catas.


Este tipo de activaciones responden a una tendencia clara: el turista ya no solo consume lugares, consume momentos.


Y en el contexto del Mundial, donde la competencia por la atención será alta, estos eventos funcionan como diferenciadores.

 

ruta de las flores y el mezcal mundial

Más allá del Mundial: una estrategia de posicionamiento

El verdadero valor de estas rutas no está únicamente en lo que puedan generar durante las semanas del Mundial.


Está en lo que puedan construir después.

El Estado de México no solo busca captar visitantes temporales, sino posicionarse como un destino turístico con identidad propia. La combinación de oferta cultural, gastronómica y productiva le permite competir desde un lugar distinto.


No se trata de replicar lo que ya ofrecen otros destinos.

Se trata de capitalizar lo que ya existe.


La producción florícola, el mezcal artesanal, los pueblos con vocación turística, la cercanía con la capital: todos son activos que, bien articulados, pueden redefinir la percepción del estado.


Una nueva narrativa turística

Durante años, el Estado de México ha sido visto como un territorio de paso. Un punto intermedio entre destinos más consolidados.


Hoy, la estrategia apunta a cambiar esa narrativa. Convertir el tránsito en estancia.Y la estancia, en consumo.


El Mundial será, en ese sentido, una prueba. Porque al final, el reto no es atraer visitantes. Es lograr que quieran quedarse.

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