ZONA MACO 2026: El nuevo lujo cultural
- Enfoque Revista
- hace 1 día
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En su edición número 22, Zona MACO confirmó por qué es considerada la feria de arte más influyente de Latinoamérica y una de las plataformas culturales más relevantes del circuito internacional. Durante cinco días, el recinto del Centro Citibanamex se transformó en un mapa vivo de tendencias, discursos y exploraciones visuales que reunieron a más de 82 mil visitantes entre coleccionistas, artistas, curadores, diseñadores y amantes del arte.
Pero limitar su impacto al espacio expositivo sería quedarse corto: la edición 2026 consolidó algo que ya es tradición —la llamada Semana del Arte—, un fenómeno que convierte a la Ciudad de México en un circuito cultural expandido donde galerías, museos, espacios independientes y foros creativos activan simultáneamente exposiciones, inauguraciones y encuentros.

Un encuentro global con raíz latinoamericana
Con la participación de 200 galerías provenientes de 27 países y tres continentes, la feria reafirmó su alcance internacional y su papel estratégico dentro del ecosistema artístico regional.
La presencia de 38 galerías debutantes aportó nuevas perspectivas y reforzó el compromiso del evento con la diversidad curatorial y el descubrimiento de voces emergentes.
Esta amplitud no solo se reflejó en la procedencia de los expositores, sino también en la pluralidad de lenguajes artísticos: instalaciones inmersivas, pintura contemporánea, escultura, fotografía, piezas históricas y objetos de diseño coleccionable convivieron en un mismo recorrido, generando un diálogo constante entre disciplinas, generaciones y contextos culturales.

Un recorrido que dialoga con el presente
La estructura conceptual de la feria —encabezada por la fundadora Zélika García y la directora artística Direlia Lazo— apostó por un enfoque transversal que conectó prácticas históricas, contemporáneas y experimentales. El resultado fue una experiencia que no solo invitó a observar obras, sino a reflexionar sobre temas actuales como identidad, memoria, territorio, tecnología y sostenibilidad.
Las distintas secciones especializadas permitieron al visitante transitar entre universos estéticos contrastantes sin perder coherencia narrativa, reforzando la idea de que el arte contemporáneo es un territorio abierto donde conviven investigación, crítica y exploración sensorial.
LOS EJES QUE DIERON FORMA A ZONA MACO:
Uno de los rasgos que distingue a Zona MACO dentro del circuito internacional es su estructura por secciones, cada una concebida como un territorio conceptual propio y dirigida por especialistas que aportan una mirada crítica y curatorial específica. Esta organización permite que la feria no solo se recorra, sino que se interprete.
•Arte Contemporáneo — Dirección general curatorial: El núcleo central de la feria se construyó bajo la visión de Direlia Lazo, quien articuló el diálogo entre propuestas internacionales, discursos experimentales y prácticas emergentes. Su enfoque priorizó el cruce entre geografías artísticas y lenguajes actuales, generando una narrativa fluida entre stands.
•SUR - Narrativas desde el Sur Global: Curada por Manuela Moscoso, esta sección exploró perspectivas críticas provenientes de contextos latinoamericanos, africanos y asiáticos. El eje conceptual giró en torno a identidades, territorio, memoria y procesos históricos, destacando obras con carga política y social.
•Arte Moderno - Diálogo con el Siglo XX: Bajo la curaduría de Esteban King, esta sección presentó piezas históricas de gran relevancia que permitieron contextualizar el presente artístico. La selección evidenció cómo movimientos modernos continúan influyendo en la producción contemporánea.
•Ejes — Intercambio como lenguaje: Desarrollada por Aimé Iglesias Lukin, esta sección propuso el intercambio como concepto central: diálogo entre artistas, colaboración interdisciplinaria y circulación de ideas como motores de creación.
•Diseño - Frontera entre objeto y obra: Dirigida por Cecilia León de la Barra, presentó piezas que difuminan los límites entre diseño funcional y arte coleccionable. Un campo de experimentación estética y conceptual.
•Diseño Emergente — Nuevas generaciones: Coordinada por Joel Escalona y Jorge Diego Etienne, esta sección visibilizó a jóvenes creadores que exploran materiales, procesos y narrativas innovadoras, consolidándose como plataforma de descubrimiento.
• Salón del Anticuario — Patrimonio y legado: Cocurado por Alfonso Miranda Márquez y Mario Uvence, ofreció un contrapunto histórico a la feria, integrando objetos y piezas de valor patrimonial que dialogaron con el arte contemporáneo desde la memoria cultural.
•Foto - La imagen como lenguaje universal: Dirigida por Luis Graham Castillo, esta sección reafirmó la fuerza de la fotografía como medio artístico, documental y conceptual, presentando trabajos que exploraron desde lo íntimo hasta lo político.

La ciudad como escenario creativo
Durante esos días, el arte salió del recinto y se infiltró en la vida urbana. Colonias como Roma, Juárez, Polanco y Condesa se llenaron de inauguraciones, performances, charlas y encuentros sociales donde artistas y público convivieron en un ambiente de efervescencia cultural. Este despliegue convirtió a la capital en una especie de museo vivo, donde cada espacio ofrecía una experiencia distinta.
La Semana del Arte no solo amplificó la visibilidad de la feria, sino que fortaleció redes entre instituciones, galerías y coleccionistas, consolidando a México como uno de los nodos creativos más dinámicos del continente.
Eat, Drink & Lounge: el lado gastronómico
Como parte de su propuesta integral, Zona MACO volvió a demostrar que el arte también se vive a través de los sentidos. La zona de comida se consolidó como uno de los espacios más concurridos y sofisticados del evento, reuniendo una propuesta culinaria que reflejó la misma diversidad y nivel internacional que las galerías participantes.Hotel Sevilla, El Calífa, Cancino, Shake Shack, Nevería Roxy, Starbucks, son algunas de las propuestas que los asistentes pudieron degustar.
Más que un food court, esta zona funcionó como un punto de encuentro social donde coleccionistas, artistas y visitantes extendieron conversaciones entre platillos, copas y música ambiente. El resultado: un lounge cosmopolita que reforzó la esencia de la feria —el arte como experiencia total, sensorial y compartida.
Un termómetro del arte actual
Un rasgo que define a Zona Maco es su capacidad para equilibrar el intercambio comercial con la reflexión crítica , un foro donde se discuten ideas, se detectan tendencias y se construyen vínculos, posicionando a la feria como un espacio de análisis cultural.
La edición 2026 dejó claro que el arte contemporáneo atraviesa un momento de expansión y redefinición. La convivencia entre nombres consolidados y talentos emergentes evidenció un panorama en constante transformación, donde la innovación conceptual y la experimentación formal son motores centrales.

Más que una feria, Zona Maco se ha consolidado como un termómetro del presente creativo: un punto de encuentro donde se cruzan miradas globales y contextos locales, y donde cada edición ofrece una instantánea del pensamiento artístico de nuestro tiempo.







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