Carlos Macedo Aguilar: 1 de los 10 mejores Abogados de México pronunciado por la SCJN EN MATERIA DE ADMINISTRACIÓN
- Enfoque Revista
- 16 jul
- 9 min de lectura
Impulsor del sistema penal acusatorio en México, académico, escritor y una de las voces más influyentes del ámbito jurídico nacional, Carlos Macedo Aguilar analiza el presente y el futuro del Poder Judicial, defiende la independencia de la justicia y reflexiona sobre el legado que busca dejar a las nuevas generaciones de abogados

Con más de cuatro décadas dedicadas al Derecho, Carlos Macedo Aguilar ha sido protagonista de una de las transformaciones más importantes del sistema jurídico mexicano. Académico, escritor, litigante y uno de los principales impulsores del sistema penal acusatorio en el país, hoy levanta la voz frente a uno de los momentos más trascendentales para el Poder Judicial. En entrevista con Enfoque, reflexiona sobre el legado de una vida dedicada a la justicia y advierte que el mayor reto de México no es únicamente cambiar a los protagonistas judiciales sino preservar la independencia y autonomía de quienes las administra y las aplica.
Hay lugares donde el tiempo parece detenerse. El despacho donde recibe a Enfoque es uno de ellos.
Entre libreros repletos de códigos, expedientes y obras jurídicas, Carlos Macedo Aguilar observa un espacio que para él representa mucho más que una oficina. Fue ahí donde comenzó la historia profesional de su padre, Pedro Macedo Ortega, un abogado originario de Sultepec que llegó a Toluca impulsado por el deseo de superarse y construir una vida a través del estudio y el trabajo
Ese despacho fue el primer contacto de Carlos Macedo con el Derecho. Ahí entendió que ejercer la abogacía significaba mucho más que conocer las leyes. Significaba asumir un compromiso permanente con las personas.
"Mi padre me enseñó la honradez, el respeto por la profesión y el amor al Derecho. Esos principios siguen guiando cada decisión que tomo", comparte.
Aunque la historia familiar marcó el inicio de su vocación, el camino que recorrió después fue construido con disciplina y una formación académica excepcional. Egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México, realizó siete maestrías y obtuvo tres doctorados, además de especializarse en algunas de las instituciones jurídicas más importantes del país.
Sin embargo, cuando se le pregunta quién es Carlos Macedo, no comienza hablando de títulos académicos ni de reconocimientos.
"Soy una persona como cualquier otra. Elegí ser abogado porque entendí que esta profesión tiene una enorme responsabilidad social.” Esa idea atraviesa toda la conversación.
Para él, la mayor satisfacción de un abogado no está en ganar notoriedad ni en ocupar cargos públicos. Está en devolver la tranquilidad a una familia, en recuperar la libertad de una persona inocente y en demostrar que el Derecho puede convertirse en una herramienta para cambiar vidas.
"No existe una satisfacción más grande que ver regresar a una persona con su familia después de haber recuperado su libertad. Esa emoción difícilmente puede compararse con cualquier otro logro profesional.

El abogado que ayudó a transformar la justicia mexicana
Pocas personas han participado tan de cerca en la transformación del sistema de justicia penal mexicano como Carlos Macedo Aguilar.
Aunque diversos medios y organismos lo identifican como "El Padre del Juicio Oral en México", él rechaza atribuirse ese reconocimiento de manera individual
"No fue el trabajo de una sola persona; fue el esfuerzo de toda una generación de juristas, a nivel nacional que entendimos que el país necesitaba un cambio profundo, personajes en el Estado de México como el Maestro Luis Rivera Montes de Oca con su aportación al juez de ejecución de sentencias, el Magistrado Abel Vicaña Estrada, el Doctor Sergio García Ramírez y los Legisladores Cesar Camacho Quiroz y Emilio Chuayffet Chimol, todos en una trinchera para lograr un nuevo sistema de justicia oral”
La historia comenzó en 1990, cuando un grupo de especialistas inició el estudio de un modelo de justicia que buscaba dejar atrás un sistema lleno de vicios que se convirtió en ser escrito, lento y poco transparente.

Durante años impulsaron investigaciones, propuestas legislativas y proyectos académicos que, en un principio, encontraron una fuerte resistencia tanto dentro del ámbito jurídico como en distintas instituciones públicas.
Paradójicamente, los vieron el trabajo desde el extranjero, y primer país que decidió confiar en ese proyecto no fue México. En 1998, el gobierno de Argentina los invitó al equipo de especialistas mexicanos para colaborar en la implementación del sistema de justicia oral, y así siguió Chile, Costa Rica y Colombia. Esta experiencia que posteriormente fortaleció los trabajos y que en México entraron por la puerta de atrás. En el 2007 se modificó el articulo 17 y 18 de la Constitución Mexicana y se implementó la Ley de Justicia de los Adolescentes y así se culminaría con la histórica reforma constitucional del 2008. Aquella reforma modificó de manera profunda la estructura del sistema penal mexicano
A la incorporación de los juicios orales en México, se fortalecieron los derechos de las víctimas consagrados en el nuevo inciso C del Artículo 20 constitucional, se redefinió el papel del juez como garante de imparcialidad y se establecieron procedimientos más transparentes y respetuosos del debido proceso.

"Lo más difícil no fue escribir la reforma; fue convencer al país de que la justicia podía impartirse de una manera distinta."
A partir del 2008 la implementación no ocurrió de un día para otro, se dieron 8 años para capacitación, adecuaciones legislativas en las entidades federativas y, esto ocasiono un desorden en todo el país que fue resuelto con la creación del Código Nacional de Procedimientos Penales en el 2014 para unificar criterios en todo el país.
Hoy, al mirar hacia atrás, considera que ese proceso representa el mayor desafío de su trayectoria profesional.
No solamente por la complejidad jurídica que implicó, sino porque demostró que los cambios institucionales requieren conocimiento, diálogo y consenso.
Formar abogados para construir mejores instituciones
Si los tribunales fueron una parte importante de su carrera, las aulas representan otra de sus grandes pasiones.
Carlos Macedo nunca abandonó la docencia. Después de décadas formando generaciones de abogados, continúa impartiendo clases en maestría y doctorado convencido de que el aprendizaje nunca termina.
"El Derecho se transforma todos los días. Un abogado que deja de actualizarse también poco a poco deja de ser un bueno abogado, por consecuencia así se pierden los abogados.” Esa convicción también quedó plasmada en sus libros.
Con alrededor de veinte obras publicadas, muchas de ellas convertidas en material de consulta obligada en diversas facultades de Derecho del país, Macedo ha dedicado buena parte de su vida a documentar la evolución del sistema jurídico mexicano.

Fue el primer autor en América Latina a publicar en un manual sobre el sistema de justicia penal acusatorio y continúa revisando y actualizando sus textos conforme cambian las leyes y los criterios judiciales
Para él, escribir nunca ha sido un ejercicio de prestigio personal. Es una responsabilidad académica.
"No escribo pensando en jóvenes o en adultos. Escribo pensando en cómo aportar para mejorar el sistema de justicia."
Uno de los mayores orgullos de su carrera ocurrió cuando la Universidad Nacional Autónoma de México le dio el reconocimiento por sus libros que son citados en un 90% de todas las tesis profesionales presentadas en materia penal.
”Muchos conocen mis obras sin conocerme físicamente. Eso me motiva porque hay un libro en una casa, en la cual sabe que existe Carlos Macedo pero a veces no saben como soy, ese es el verdadero legado."
Pero más allá del conocimiento técnico, insiste en que existe un valor que debe acompañar siempre al ejercicio profesional.
La ética.
Considera que uno de los errores más frecuentes en la práctica jurídica es convertir el dolor de las personas en una oportunidad de negocio. Por ello, asegura que la primera lección que debe aprender el abogado es saber decir "no" cuando un asunto carece de sustento jurídico.
"La honestidad también consiste en decirle al cliente cuando un caso no tiene posibilidades. La ética vale más que cualquier honorario.
Una Reforma Judicial que divide opiniones
"El Poder Judicial necesitaba cambios importantes. Existían prácticas como el nepotismo y otras inercias que debían corregirse. Reformar era indispensable. Lo que cuestiono es la manera en que se hizo." La experiencia de Carlos Macedo en la construcción del sistema penal acusatorio convierte su opinión en una de las voces con mayor autoridad para analizar la Reforma Judicial que actualmente vive México.

Su postura es clara desde el inicio. Sí era necesaria una reforma, pero no la que finalmente fue aprobada.
Para el jurista, el principal problema radica en haber incorporado elementos políticos al proceso de selección de quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia.
"La política y la justicia cumplen funciones distintas. Cuando ambas se mezclan, inevitablemente una termina contaminando a la otra."
Uno de los puntos que más le preocupan es la elección popular de jueces, magistrados y ministros.
Considera que la legitimidad democrática no puede sustituir la preparación técnica que exige el ejercicio jurisdiccional.
Para explicar su postura utiliza una analogía que ha repetido en distintos foros.
"Es como subir a un avión y pedirles a los pasajeros que voten quién será el piloto. La mayoría puede elegir, pero eso no significa que conozca quién tiene la preparación para conducir la aeronave.
Desde su perspectiva, el ciudadano puede evaluar propuestas políticas, pero difícilmente puede valorar el nivel técnico, los criterios jurídicos y la experiencia profesional que requiere un juzgador.
Por ello insiste en que el mérito debe seguir siendo el conocimiento de la administración y la impartición de justicia (Carrera judicial), siendo el principal mecanismo para acceder a la función judicial.
La carrera judicial como garantía de independencia
Para Carlos Macedo Aguilar, la discusión sobre la Reforma Judicial no debe limitarse a señalar sus deficiencias. También debe abrir la puerta a construir soluciones que permitan fortalecer al Poder Judicial y recuperar la confianza ciudadana.
Desde su responsabilidad como presidente del Consejo Consultivo de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (CONCAAM,AC), asegura que el organismo ha impulsado una serie de propuestas encaminadas a privilegiar el conocimiento y la preparación por encima de cualquier interés político.
Una de las más importantes, explica, fue que no se llevaran a cabo nuevas elecciones judiciales en 2027, con el propósito de abrir un periodo de capacitaciones para quienes actualmente son jueces y magistrados del Poder Judicial por elección.
"Era indispensable detenernos para preparar a quienes hoy tienen la enorme responsabilidad de impartir justicia. Una reforma de esta magnitud no puede consolidarse sin la capacitación a jueces y magistrados que fueron elegidos por la elección popular.
De acuerdo con Macedo, este periodo (todo el año del 2027) permitirá que jueces y magistrados fortalezcan sus conocimientos sobre el nuevo modelo judicial, homologuen criterios y enfrenten los desafíos que implica la transformación institucional.
Pero la propuesta no termina ahí. El siguiente paso, afirma, es que en 2028 el acceso a los cargos jurisdiccionales vuelva a privilegiar el mérito y el conocimiento mediante evaluaciones objetivas.
"La propuesta es que el ingreso se realice a través de exámenes. Quien aspire a impartir justicia debe demostrar su preparación jurídica y su capacidad técnica, no únicamente su popularidad."
A su juicio, ese modelo representa una alternativa mucho más sólida para fortalecer la carrera judicial y garantizar que quienes lleguen a los tribunales cuenten con las herramientas necesarias para desempeñar una función que exige independencia, experiencia y profundo conocimiento del Derecho.
"El pueblo puede elegir a sus gobernantes mas no a los juzgadores, ellos deben llegar al juzgado o a la magistratura por medio del conocimiento jurídico.”
Para el jurista, ese es el camino que permitirá recuperar la esencia de la función judicial: una justicia sustentada en el mérito, la capacitación permanente y la correcta aplicación de la ley.

El reto no termina con la reforma
Aunque mantiene una postura crítica frente al modelo actual, Carlos Macedo considera que el escenario obliga ahora a trabajar en la capacitación permanente de quienes asumirán responsabilidades jurisdiccionales.
Advierte que el éxito o fracaso de cualquier reforma dependerá finalmente de la calidad profesional de quienes la operen.
"La ley por sí sola no transforma al derecho. Son las personas quienes le dan sentido."
Desde esa perspectiva, insiste en que la comunidad jurídica debe participar activamente en la formación de nuevas generaciones de juzgadores y abogados capaces de responder a las exigencias del país.
No se trata únicamente de conocer códigos o jurisprudencias. Se trata de comprender que detrás de cada expediente existe una persona que espera justicia
Una vida dedicada al Derecho
Después de décadas de trayectoria, varias generaciones formadas, una extensa producción bibliográfica y una participación decisiva en la transformación del sistema penal mexicano, Carlos Macedo Aguilar sigue convencido de que el mayor desafío del Derecho no consiste en modificar leyes, sino en preservar los principios que le dan sentido a encontrar la justicia.
La justicia, afirma, debe construirse sobre el conocimiento, la preparación, la ética, la autonomía y la independencia de los administradores e impartidores.
Porque las reformas pueden cambiar, los gobiernos pueden transformarse y las instituciones pueden evolucionar, pero mientras el Derecho mantenga como centro a las personas y no a los intereses políticos, seguirá siendo el instrumento más importante para garantizar la libertad, la igualdad y la convivencia democrática.
Ese ha sido, desde el despacho donde comenzó esta historia hasta los foros donde hoy analiza el futuro del Poder Judicial, el hilo conductor de toda una vida dedicada a la justicia.

La conversación termina donde inició: en el despacho que alguna vez ocupó su padre. Los libros permanecen en el mismo lugar, las fotografías conservan intacta las memorias de los años dedicadas al Derecho y los expedientes recuerdan que la justicia se construye todos los días. A sus más de cuatro décadas de trayectoria, Carlos Macedo Aguilar no habla desde la nostalgia, sino desde la experiencia. Después de haber contribuido a una de las reformas más importantes del sistema penal mexicano, de formar generaciones de abogados y de publicar obras que hoy son referencia en las universidades del país, mantiene una convicción que ha permanecido inalterable desde que decidió seguir los pasos de su padre: el Derecho sólo tiene sentido cuando está al servicio de la sociedad.
En un momento en el que el Poder Judicial enfrenta una de las transformaciones más profundas de su historia, su voz sigue recordando que ninguna reforma será suficiente si la justicia deja de sustentarse en el conocimiento del derecho, de la ley, de la ética, la autonomía y la independencia. Porque, al final, las leyes pueden cambiar; los principios, no







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