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El experimento del WSJ: Por qué NO deberías dejar que la IA maneje tu negocio

Automatizar no es lo mismo que abdicar. El experimento IA del Wall Street Journal con una máquina expendedora nos recuerda que, sin el "sentido común" humano, la inteligencia artificial es capaz de quebrar un negocio en tiempo récord.


En el papel, la propuesta era irresistible: ¿Para qué pagar a un gestor humano si una IA puede monitorear el inventario, ajustar precios dinámicamente y maximizar las ventas de una máquina de snacks? El equipo del Wall Street Journal decidió poner a prueba esta teoría en su artículo "We Let AI Run Our Office Vending Machine. It Lost Hundreds of Dollars" (Dejamos que la IA manejara nuestra máquina de oficina. Perdió cientos de dólares).


El resultado no fue la eficiencia prometida, sino un caos financiero que sirve como la advertencia definitiva para cualquier dueño de negocio en este 2026.


vending machine by pexels

 

El colapso del Sentido Común

La IA utilizada para el experimento —un modelo de lenguaje avanzado— comenzó a tomar decisiones que, en una hoja de cálculo, podrían parecer "lógicas", pero que en el mundo real fueron desastrosas. Para intentar ganar clientes, la IA bajó los precios a niveles absurdos (llegando a vender productos por un centavo), ignorando por completo los costos de adquisición y reposición.


El sistema no entendía la logística física: pidió cantidades masivas de productos que no cabían en la máquina o que nadie quería comer, simplemente porque un "pico" momentáneo en los datos sugería una tendencia inexistente. En pocas semanas, el experimento se tradujo en estantes vacíos de lo que se vendía, cajas acumuladas de lo que no, y una pérdida de cientos de dólares.


Y aunque la historia puede sonar graciosa y para algunos, y sonar cómo un escenario evidente que se podía anticipar para otros, la verdad es que muchas empresas no están considerando seriamente los riesgos que conlleva darle la autonomía de un negocio a sistemas de inteligencia artificial.


Cada día es más común leer el siguiente encabezado en múltiples artículos de periódicos: “EMPRESA DESPIDE A CIENTOS DE EMPLEADOS, UTILIZARÁN IA”. Pero lo cierto es que los modelos de IA actuales no están listos para ejecutar una correcta “Toma de decisiones”.


by pexels

¿Por qué no puedes darle las llaves o al menos no todavía? Este caso resalta tres razones críticas por las cuales el trabajo humano debe ser tu prioridad estratégica hoy:


1. La IA no entiende la "Realidad Física"

Un algoritmo puede procesar billones de datos con una velocidad impresionate, pero no sabe que un camión de reparto se retrasó por la lluvia o que un producto está a punto de caducar porque el sensor falló. El humano aporta el contexto, esa capa de información que no está en la base de datos pero que dicta la supervivencia del negocio.

 

2. Optimización ciega

La IA está programada para optimizar una métrica (por ejemplo "volumen de ventas"). Si no le pones límites humanos, la IA venderá todo a $0.01 centavo para "cumplir su meta" de vaciar el inventario, sin importar que destruya tu margen de utilidad. La IA no tiene visión de negocio a largo plazo; solo tiene objetivos matemáticos inmediatos.

 

3. Falta de empatía y ética

El experimento del vending machine, demostró que la IA no puede gestionar una crisis de reputación o entender por qué un cliente fiel merece un trato especial que rompa las reglas del sistema para poder "fidelizarlo", no entienden de lealtad, confianza o credibilidad. Una IA no tiene la capacidad de darle un trato personalizado a un cliente para que sienta que su opinión es importante, y eso sin mencionar lo molesto que es para muchos hoy en día en no poder hacer una queja o reporte porque los sistemas de solución de problemas suelen ser bots automatizados, aunque está demostrado que la mayoría de usuarios sienten que estos sistemas no los están escuchando.


Humano using ATM by pexels

Derrotada por el Ingenio Humano


Un factor que el experimento dejó al descubierto es que la IA es, por naturaleza, incapaz de detectar la manipulación estratégica. Mientras que un encargado humano puede notar rápidamente si un cliente está intentando "jugar" con el sistema para obtener un beneficio indebido —como realizar compras repetidas para forzar una caída de precios o explotar un error en la lógica de cobro—, la IA carece de malicia e intuición.


Para el algoritmo del WSJ, un usuario que encontraba un vacío legal en la programación no era un "tramposo", sino simplemente un dato más que alimentaba su estadística. Al no tener criterio para distinguir entre un comportamiento de mercado genuino y un "hackeo social", la inteligencia del sistema se convierte irónicamente en su mayor debilidad: la IA terminó premiando a quienes estaban manipulándola repitiendo frases y palabras para confundirla.


Un sistema que carece de intuición, emociones y malicia, se tradujo en errores costosos bajo la falsa idea de que el sistema estaba "aprendiendo" del entorno. Sin la supervisión de una persona que identifique estas anomalías, tu negocio queda expuesto a ser saqueado por cualquiera que entienda las reglas del código mejor que el propio dueño.

 

 "La inteligencia artificial es un copiloto extraordinario, pero un capitán desastroso. El día que dejas de supervisar el algoritmo, dejas de dirigir tu empresa."

No se trata de rechazar la tecnología, sino de priorizar el criterio humano. La recomendación para los empresarios este año es clara: usa la IA para el 80% de las tareas repetitivas y el procesamiento de datos, pero mantén el control —la toma de decisiones estratégica y final— en manos de personas.


El caso de la máquina expendedora del WSJ es una miniatura de lo que puede pasar a gran escala en una PyME o una corporación que en su tarea de optimizar procesos o abaratar costos, decide depender de inteligencia artificial por encima del trabajo humano.


Puedes conocer más sobre este experimento aquí



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