top of page

El Mundial en la mesa: el reto del sector restaurantero en el Edomex

El Mundial no empieza en el estadio. Empieza en la ciudad, en el trayecto y, casi siempre, en la mesa.


Para el sector restaurantero del Estado de México, la Copa Mundial de la FIFA 2026 llega en un momento particularmente sensible.

Tras un año con crecimiento prácticamente nulo —apenas un 0.2%— y con ingresos que aún no logran despegar de los niveles de la pandemia, la industria enfrenta una presión constante: costos al alza, márgenes comprimidos y un consumidor que exige más.


En ese contexto, el evento no es solo una temporada alta. Es una oportunidad para corregir rumbo.


“Seguimos operando en niveles similares a los de la pandemia. El Mundial puede representar ese impulso que necesitamos”, explica Christian Muñoz Tapia, Presidente de Canirac Estados de México.

Christian Muñoz Tapia, Presidente de Canirac Estados de México.

Las cifras acompañan la expectativa. A nivel nacional, se proyecta una derrama superior a los 2,200 millones de dólares, con cerca de 400 millones destinados al consumo de alimentos. Para el Estado de México, la meta es captar al menos el 3% de ese gasto, es decir, alrededor de 1,000 millones de pesos para restaurantes.


No es un impacto menor, sobre todo para una entidad que no será sede directa de partidos.Pero tampoco es automático.

 

El flujo: una oportunidad que hay que saber capturar

La cercanía con la Ciudad de México es, sin duda, uno de los principales activos. La capital concentrará la atención mediática y deportiva, pero también enfrentará saturación. Y en ese desplazamiento natural de visitantes, el Valle de Toluca aparece como una extensión lógica.


Más personas significan más mesas ocupadas.Pero no necesariamente mejores resultados.


El consumidor que llegará durante el Mundial no solo busca alimentarse. Busca experiencia. Busca atención, agilidad y, sobre todo, sentirse bien recibido. “La amabilidad sigue siendo el estándar más importante. El cliente regresa por cómo lo tratan, no solo por lo que come”, resume Muñoz.


En momentos de alta demanda, esa experiencia se pone a prueba. Restaurantes llenos implican tiempos de espera, presión en cocina y decisiones operativas que pueden impactar directamente la percepción del cliente. Ahí, la ejecución lo es todo.

 

Entre la preparación y la presión

A diferencia de otros momentos, el sector no llega sin preparación. Durante los últimos dos años, la Canirac Estado de México ha impulsado más de 300 capacitaciones especializadas, enfocadas en servicio, operación, costos y atención al cliente.


El objetivo ha sido claro: profesionalizar antes de crecer.

Christian Muñoz Tapia, Presidente de Canirac Estados de México.

Sin embargo, esta preparación convive con una realidad compleja. La inflación en insumos ha superado el 12%, mientras que los incrementos en precios al consumidor se han mantenido en niveles mucho más bajos, entre 2% y 3%. El resultado es una presión directa sobre la rentabilidad.


Hoy, muchos restaurantes operan con márgenes de entre 12% y 16%, lo que deja poco espacio para errores. En ese escenario, el Mundial puede ser un impulso… o un riesgo, dependiendo de cómo se gestione.


“Hoy muchos restaurantes operan con márgenes muy limitados.”

Porque en esta industria hay una regla clara: vender más no siempre significa ganar más.

 

La operación: donde se define el resultado

Uno de los principales riesgos no es la falta de clientes, sino una mala lectura de la demanda.

Las compras de pánico, la sobreestimación del flujo o la falta de control en inventarios pueden generar costos innecesarios. Por ello, dentro del sector hay un mensaje recurrente: planeación y disciplina.


La lógica operativa es simple, pero exigente. Tener insumos listos, procesos definidos y equipos alineados puede marcar la diferencia cuando el volumen aumenta. En cocina, esto se traduce en preparación anticipada; en piso, en capacidad de respuesta.


Porque en momentos de alta presión, los errores se amplifican.

 

Un consumidor distinto, un mercado en transformación

El Mundial también llega en un momento donde el consumo está cambiando.

Hoy, el cliente es más flexible, pero también más exigente. Puede elegir entre ver un partido en un restaurante, buscar una experiencia más tranquila o incluso explorar opciones fuera del circuito tradicional.


restaurante

No todo el consumo girará alrededor del fútbol.

De hecho, una parte importante de los visitantes buscará conocer la ciudad, recorrer sus espacios y probar su oferta gastronómica. Ahí es donde el Estado de México tiene una oportunidad que va más allá del evento: posicionarse como destino.


La diversidad de su oferta —desde propuestas casuales hasta restaurantes más especializados— juega a favor. Pero competir implica algo más que tener variedad. Implica consistencia.

 

Más allá del evento: lo que realmente está en juego

La industria restaurantera es, por naturaleza, resiliente. Pero también es una de las más vulnerables. La mayoría de los negocios no logra consolidarse en el largo plazo, y la rentabilidad sigue siendo uno de los principales retos.


“cada 10 restaurantes que abren al año cierran siete y de esos tres que quedan solamente después de cinco años normalmente se mantiene uno”

En ese contexto, el Mundial no es una solución estructural. No resolverá los problemas de fondo del sector restaurantero. Pero sí puede ser un punto de inflexión.


Un momento para generar flujo, fortalecer operación y cambiar la percepción del destino.

La oportunidad está ahí.El resultado dependerá de la ejecución.


Porque cuando el Mundial termine, lo único que quedará será la capacidad de cada restaurante para sostener lo que construyó durante esas semanas.

Y en este negocio, eso es lo que realmente importa.


“El Mundial traerá ingresos. La rentabilidad dependerá de la disciplina del negocio.”

 

 

Comentarios


Anúnciate con nostros

¡El entorno empresarial en una sola línea editorial!

  • Facebook
  • Instagram
  • Whatsapp
  • TikTok
  • Youtube

© 2035 Creado por Enfoque

bottom of page